martes, 24 de enero de 2012

La educacion????? y o el adistramiento

Internet ha elegido a su siguiente víctima: la Educación

internet ha elegido a su siguiente víctima: la EducaciónEsta entrada iba a incluirla dentro de las lecciones no aprendidas del siglo XXI, pero no tenía claro que realmente la lección haya sido aprendida. En cualquier caso empieza a verse el cambio. Recientemente leí un artículo en la revista Forbes sobre este tema, en relación a la enseñanza universitaria. Según este artículo cuyo título me pareció impactante, Is Education the Next Industry That Will Be Killed by the Internet?, la calidad y cantidad de contenidos disponibles online para la formación en cualquier disciplina, así como la variedad de medios, parece una seria amenaza a las instituciones que basan su negocio en la docencia presencial. Uno de los elementos que los mantiene seguros en su torre de marfil es la necesidad de realizar exámenes para finalmente obtener la certificación o titulación estudiada. Sin embargo, eso está cambiando en el momento en que instituciones tan prestigiosas como el MIT han decidido ofrecer la posibilidad de obtener certificaciones online. Otras como Yale, Stanford o la London School of Economics ofrecen cursos similares e incluso titulaciones con un coste muy inferior al presencial. De esta forma, se plantean dos cuestiones interesantes, por un lado la posibilidad de cursar estudios a distancia con el consiguiente ahorro y por otro lado, la incógnita que se presenta a medio plazo para las personas que quieran iniciar una carrera profesional en el mundo de la docencia donde es previsible que sobren plazas. Quizás, la posibilidad de dedicar más tiempo a la investigación en lugar de a la docencia presencial tenga sentido en este nuevo esquema que se presenta.

¿Es este el fin de algunas instituciones educativas o de la Educación como la conocemos? ¿estamos ante una revolución similar a la ocurrida con la prensa escrita o la música? La desintermediación que supone la conversión de negocios al mundo online ha supuesto un duro varapalo a las discográficas, a la prensa escrita y a muchos otros sectores. Estas ideas aparecen en el manifiesto cluetrain cuando habla de cómo se serializó la producción para más tarde serializar a los trabajadores convertidos en elementos reemplazables y más tarde a los clientes que se convirtieron en consumidores. Como este manifiesto explica, la llegada de los mass media e internet llevó de manera casi inconsciente a la serialización de los mercaderes convertidos en meros intermediarios desprovistos de su faceta creadora, lo que en aras de la eficiencia lleva a su eliminación. ¿Es esto lo que le espera a la Educación? Todo lo que suponga un obstáculo entre productores y consumidores será eliminado.

estímulos para el alumno dentro y fuera del aulaNecesitamos un cambio de paradigma en la Educación. Algunas ideas han sido esbozadas en sus múltiples conferencias por Sir Ken Robinson. Sus ideas han sido recogidas en algunos libros, y sus charlas en el TED han sido calificadas como imprescindibles, pero como resumen para esta entrada voy a utilizar como hice anteriormente para hablar sobre motivación e innovación en la educación, una charla que pronunció en la Royal Society for the encouragement of Arts, Manufactures and Commerce (RSA) en Londres en 2010 ilustrada en el video http://www.youtube.com/watch?v=zDZFcDGpL4U. En este vídeo que invito a todos a ver, Robinson habla de la reforma de la educación pública fundamentada por cuestiones económicas y culturales. Además, argumenta que esta reforma no se realiza adecuadamente, ya que para resolver esos condicionantes, se utilizan supuestos verdaderos en el pasado pero que ahora no son ciertos. Por ejemplo, el supuesto de que si estudias y te esfuerzas en esta tarea conseguirás un trabajo. Eso no es garantía hoy en día y además puede obligarte a sacrificar tus principios lo que genera mayor desconfianza. A todo esto hay que añadir que el actual sistema educativo está diseñado para una época cultural muy diferente, la Ilustración y un contexto socioeconómico que poco tiene que ver con el actual, la revolución industrial. En ese contexto, con un marcado carácter clasista, se divide a las personas por su capacidad de realizar razonamiento deductivo o su conocimiento de los clásicos; es lo que hemos heredado y el paradigma que seguimos utilizando para referirnos a la medida de la inteligencia o al establecimiento de una capacidad académica.

pensamiento divergentePara argumentar su disertación, Robinson elabora dos ideas adicionales. Por un lado la abundancia de medios externos (ordenadores, teléfonos inteligentes, consolas de videojuegos, bombardeo de anuncios o la posibilidad de ver cientos de canales de televisión) que actúan de estímulos para el alumno y que han apartado a este de las clases tradicionales y la pizarra. Esto ha desembocado en el diagnóstico de multitud de casos del TDAH (trastorno del déficit de atención e hiperactividad) y la medicación para corregirlo. Por otro lado, es interesante la comparación que hace de las escuelas con las fabricas: timbres, muros para separar instalaciones por edad, sexo, etc, asignaturas compartimentadas, estandarización de horarios, grupos y más, sin pensar si es o no idóneo para cada alumno. Hay alumnos que prefieren estudiar por la noche, otros por el día, algunos prefieren grupos numerosos, otros se encuentran más a gusto en grupos más pequeños. La charla concluye proponiendo nuevas formas de medir la capacidad intelectual de un individuo, que tienen que ver con la creatividad, la posibilidad de ver varias soluciones a un mismo problema o el pensamiento colectivo en grupo, el pensamiento divergente. A raíz de un estudio llevado a cabo a varios alumnos desde la guardería hasta la adolescencia, observó como su capacidad de resolver un problema era inferior conforme pasaba el tiempo y estaban más inmersos en el proceso de escolarización.

Ese cambio de paradigma que propone Ken Robinson se ha visto acelerado con la aparición de Internet. La explosión de dispositivos, tecnologías y medios para la formación en la última década es impresionante. Aunque no está clara la participación de grandes fabricantes en el sector de la educación, podemos reconocer hoy en día algunos guiños hacia ella. El discurso de graduación de Steve Jobs de 2005 en Stanford resulta idóneo como homenaje póstumo para acompañar las ideas de Robinson en su defensa por las artes y el fracaso del sistema educativo. Steve Jobs nunca llegó a graduarse, aunque sí llegó a formarse. Podemos encontrar algunos artículos que mencionan a Apple como figura clave de las tecnologías utilizadas en el aula, aunque no dejan claro si forma parte de la revolución o no. En su defensa, me gustaría destacar que Apple es una empresa que ha desarrollado productos intentado destacar la creatividad frente a la productividad. Es interesante observar que la mayor parte del software desarrollado en las últimas décadas está orientado a la administración, no a la formación, sino al control centralizado de la información. Apple introdujo el iPod en las aulas y con él llegaron herramientas para producir y distribuir podcast, lo que introdujo de forma masiva esta tecnología en la población y el sector educativo. Otro gran ejemplo es la facilidad de desarrollo de aplicaciones para tablets y teléfonos inteligentes. Gracias a la aparición de estos dispositivos empiezan a cambiar algunas ideas sobre computación o supercomputación y su aplicación en las aulas.

Internet ha traído consigo el despertar de los aspectos sociales al mundo real, donde las redes sociales como Google+, Facebook o Twitter han encontrado en la Educación el sector que deben revolucionar. El sistema educativo debe fomentar la cooperación y ese es el punto fuerte de estas redes. La privacidad y el control de los contenidos marca la tendencia en el uso de unas y otras. En el caso de Google+ podemos encontrar artículos que lo erigen como idóneo para compartir información, ya sea por su facilidad para controlar el acceso a contenidos en sus círculos o por la integración con otras aplicaciones de Google. Más allá de este análisis, surge la pregunta de si el contenido debe o no estar abierto a todo el mundo, es decir, ser público. La facilidad que presenta Twitter para este cometido gracias a las menciones y retweets y la posibilidad de seguir conversaciones o hashtags siempre públicos lo hacen, al menos para mi, mucho más interesante. Además, la inmediatez y espontaneidad de las conversaciones es un elemento clave en el proceso enseñanza-aprendizaje, frente al carácter cerrado y estático de los sistemas tradicionales de e-learning. Limitar o no lo que se comparte, es decir, por qué esta entrada del blog por ejemplo, debo restringirla a mis colegas de profesión pero no a mis alumnos, amigos o familiares, pone en duda la validez de los círculos de Google.

Por último, resulta interesante para reforzar el mensaje inicial de internet como catalizador del cambio, que hayan aparecido recientemente en escena empresas que tradicionalmente no han estado vinculadas al sector educativo en el plano formativo. Es el caso de Microsoft, cuyos intereses han estado vinculados a la productividad y administración, pero no directamente como elemento clave del proceso. Recientemente ha dado a conocer una red social So.cl que permite a los estudiantes compartir contenidos y que les proporcionará un nuevo entorno cooperativo para la formación.



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